Los valores son principios y creencias fundamentales que guían nuestro comportamiento y nos ayudan a elegir entre los diversos caminos que nos presenta la vida. Nos traen satisfacción y plenitud si nuestras acciones guardan coherencia con ellos.

 

Creo que hay un consenso general en la existencia de valores universales, reflejados de distintas maneras a lo largo de los siglos. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento de la Biblia en 1 Corintios 13 se habla sobre la bondad, la paciencia y el amor. En el Nuevo Testamento, Cristo nos invita a amar al prójimo (Jn 15-12) y a perdonar siempre (Mt 18,21-22). Por otro lado en muchos países, como la Argentina, su Constitución considera como complementaria (art. 22) la Declaración Universal de los Derechos Humanos donde en el artículo 1º se exponen los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

 

¿Dónde y cómo los aprendemos?
La familia es la primera escuela de valores, lo que de pequeños aprendimos en ella nos acompaña toda la vida. También participaron activamente en nuestra formación las distintas Instituciones educativas a las que asistimos. 

 

¿Cuál es la mejor manera de transmitir valores?
En primer lugar con el ejemplo. Tanto en la familia como en las Instituciones Educativas, el comportamiento de sus miembros debe reflejar coherencia con los mismos.Creo que es fundamental la colaboración entre ambas.Además, se pueden enseñar a través de actividades prácticas, que permitan a los alumnos incorporarlos gradualmente. Esta educación en valores debe ir evolucionando respetando sus edades y madurez, por ejemplo la honestidad implica comportamientos distintos en un niño que en un adolescente, pero su esencia y significado son los mismos.  

 

¿Porqué es importante?
La educación en valores ayuda a los alumnos a sumarse a la sociedad civil y a lograr su realización personal y profesional.